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Taller para Traductores

17 y 18 de Septiembre

Costo:$50.00

Sede: Chiltepec

Nota: Habra  Hospedaje


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Homilía Pronunciada por nuestro Obispo en la Basílica de Guadalupe 2010 PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Web Master   
lunes, 06 de junio de 2005

Queridos sacerdotes, religiosos, religiosas, diáconos, seminaristas, hermanos y hermanas en Cristo en Jesús.

 

Homilia

 

Qué reconfortante llegar a la Casa de nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe, y tener la linda oportunidad de celebrar la Eucaristía, conmemorando la trigésima primera peregrinación de nuestra Diócesis de Tuxtepec.

 

Están como cada año, representantes de las distintas parroquias y decanatos; el decanato Chinanteco, Mazateco, Norte, La Asunción y Centro (quién ha asumido con alegría la organización de la liturgia de esta Santa Misa).

 

También se unen a nuestra solemne celebración, personas que habitan en esta Metrópoli de la Ciudad de México y zona conurbada y tienen sus raíces en las tierras hermosas y pródigas de la Cuenca del Papaloapan; nos acompañan familiares, amistades y fieles; quiero indicar que muchas personas que no han podido estar aquí físicamente presentes, en estos momentos desde sus casas, centros de trabajo o templos están unidas a nuestra oración profesando el grande amor que le tienen y le tenemos a la Morenita del Tepeyac.

Estamos en este recinto sagrado para manifestarle a la Virgen de Guadalupe el gran cariño que le tenemos, darle las gracias por su presencia amorosa, sin duda. Experimentamos el apoyo que sentimos de ella en nuestras vidas, en la vida de nuestras comunidades; a la vez queremos pedirle su bendición, y nos siga alentando como Madre generosa, para caminar con alegría y esperanza en el sendero de la vida.

 

Siempre que estamos en esta Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe es una gracia y una oportunidad para saludar a nuestra Madre y platicarle acerca de cómo va nuestra vida, con sus miserias, alegrías y tristezas, éxitos y fracasos, salud y enfermedad, limitaciones y cualidades, pero creo interpretar, que venimos con ganas de seguir a su hijo Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, siendo mejores ciudadanos y mejores cristianos.

 

Madre Santísima, en esta visita queremos conversar contigo de tantas cosas, pedirte por la salud de algún familiar o amigo; para que les concedas resignación, fortaleza y esperanza a quien ha perdido algún ser querido; queremos decirte que nos preocupa mucho la violencia e inseguridad que palpamos concretamente en nuestra región, en todo México, como dice la "Exhortación Pastoral del Episcopado Mexicano" QUE EN CRISTO NUESTRA PAZ - MEXICO TENGA VIDA DIGNA (cf. no. 4) Nos duele profundamente la sangre que se ha derramado. La angustia de las víctimas de secuestros, asaltos y extorsiones; las pérdidas de quienes han caído en la confrontación entre las bandas, que han muerto enfrentando el poder criminal de la delincuencia organizada o han sido ejecutados con crueldad y frialdad inhumana. Nos interpela el dolor y la angustia, la incertidumbre y el miedo de tantas personas y lamentamos los excesos, en algunos casos en la persecución de los delincuentes. Nos preocupa además, continua diciendo el texto, que de la indignación y el coraje natural, brote en el corazón de muchos mexicanos: la rabia, el odio, el rencor, el deseo de venganza y de justicia por propia mano. El Documento también nos da una iluminación diciéndonos (Cf. No. 5). En el seguimiento de Jesucristo, aprendemos de Él mismo su compasión entrañable ante el dolor humano; la compasión evangélica nos impulsa a acercar, a los que sufren, el consuelo de la fe, la fortaleza de la esperanza y el bálsamo de la caridad.

 

Madre Santísima, nos preocupa sobremanera también la falta de empleo que se da en México y se ha acentuado en nuestra región; este día querida Morenita del Tepeyac, te pedimos que muevas las mentes y los corazones, de tal manera de que vaya mejorando e incrementándose las fuentes de trabajo y se tenga acceso a los derechos fundamentales de las familias, de nuestros hermanos y hermanas.

 

Es cierto Madre que tenemos muchas necesidades de platicarte tantas cosas, pero también es menester escucharte. El Evangelio que se proclamó nos relata la visita de la Virgen a su prima Santa Isabel, encuentro de dos futuras madres, María que lleva en su seno al Salvador del Universo, e Isabel que lleva en su vientre a Juan el Bautista, el gran profeta que tendría la misión de preparar los caminos del Señor.

 

María e Isabel son dos mujeres unidas por lazos familiares y bendecidas por Dios con una maternidad sublime. Sus destinos y el de sus respectivos hijos están unidos. Se encuentran en la raya divisoria de los dos Testamentos. Isabel simboliza al pueblo de la antigua alianza, María en cambio, abre el Nuevo Testamento y nos da al Redentor del mundo.

 

María creyó en Dios, por esta fe es dichosa María y se constituye en la primera creyente y discípula de Cristo, la primera cristiana de la Iglesia (Cf. MC 35s). María tiene que viajar varios días para llegar a la casa de Isabel, se pone en camino, no importa las dificultades, las inclemencias del tiempo y otros factores... se pone en marcha para servir a alguien que necesitaba de su presencia y ayuda, es una invitación para cada uno de nosotros, para ir al encuentro de quienes más lo necesitan superando cualquier obstáculo.

 

La Virgen María en su advocación de Guadalupe quiso aparecerse a Juan Dieguito aquí en el cerro del Tepeyac, cuando estaba naciendo nuestra raza, nuestra nacionalidad, viene a traernos a Jesucristo Luz que le da sentido a nuestras existencias, que quería nacer en nuestra tierra, ella nos sigue diciendo: hermanos y hermanas, hagan lo que Él les diga.

 

Ahora que estamos conmemorando en este 2010 las celebraciones del bicentenario del inicio de la independencia y el centenario de la Revolución, es una oportunidad para hacer una reflexión profunda de estos acontecimientos que han marcado a nuestra patria y buscar desde la fe, caminos de justicia, paz y fraternidad.

 

En esta ocasión privilegiada en que nos hemos reunido aquí en la Villita para celebrar la Palabra y la Eucaristía, quiero seguir encomendándoles los dos proyectos que desde la peregrinación del 2008, hace dos años, pusimos en las manos de nuestra Madre la Virgen de Guadalupe y de Jesucristo el Señor: El Plan Diocesano de Pastoral y La Construcción de nuestra Catedral.

 

Bendito Dios los dos proyectos van caminando, con desafíos y esperanzas. Les pido a todos, ustedes, hermanos queridos laicos y laicas, religiosos y religiosas, sacerdotes de las distintas parroquias y decanatos que le pongan esfuerzo y cariño a estos proyectos que queremos realizar para mayor gloria de Dios y bien del Pueblo cristiano.

También, sigamos adelante con dedicación en la formación integral de los agentes de pastoral y de nuestros fieles; y con creatividad y audacia continuemos impulsando la Misión Permanente en cada una de las parroquias y decanatos de nuestra amada diócesis.

 

Queridos hermanos y hermanas, que esta reconfortante visita a la Casa de Nuestra Madre, en la cual le hemos pedido su bendición, de manera especial para nuestros familiares, amigos y quienes más lo necesitan, nos fortalezca. Que regresemos con bien a nuestras casas y parroquias, y nos anime a seguir caminando como discípulos misioneros de Jesucristo, y de esta manera colaborar con amor, ilusión y pasión en la construcción de su Reino.

Amén.

Modificado el ( viernes, 28 de mayo de 2010 )
 
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